Un no tan joven migrante que llega a tierra azteca perseguido por los sabuesos del Veraz. Condenado de antemano por ser argentino, es un cordobés tomado por porteño. Ese aire imperialista que traen los sureros le allana el camino al rechazo global. Nuestra fama nos precede.
Sin embargo el Proto es un sobreviviente de hambrunas y noches perras. El DF se le hará campo fértil para su ingenio rufianesco. Se irá convirtiendo, transformando, adaptando sin perder su identidad.
De Protomigrante a Protochilango.
Un prototipo humano.
El Proto, a secas.
…Y su lectura se volvió tan necesaria como el agua….
Comentario por Claudia — agosto 2, 2010 @ 5:13 pm |