Envuelto en una bruma inusual para esas fechas, el zócalo chilango estaba inmóvil.
Entre la niebla, el Rusito y el Proto adivinaban las siluetas de empleados tempraneros, de borrachos tardíos, a taxistas con sus puertas abiertas que se habían parado a escuchar el Himno Nacional y ver a los soldaditos que izaban la bandera tricolor con su águila comiendo una serpiente sobre un nopal.
El cuadro patrio era una velada figura que se adivinaba a medida que se iban dando cuenta de la situación. Eran dos sombras apátridas juntando la noche la noche con el amanecer. Pocas veces se desvelaban. Por lo general tenían hábitos regulares, se despertaban poco antes del medio día, hacían sus tareas mundanas, a eso de la oración se fumaban un porro grueso como un bastón.
Últimamente el rusito fumaba solo, desde que el Proto se convirtió en un Elegido de Dios, había dejado el hábito. Hacía unos ejercicios respiratorios que lo dejaban más colocado que un chutazo. Su iluminación mística en los Elegidos y la hiperventilación lo ponían en un estado de flujo emotilálico acompañado de una certeza lógidifusa que no admitía contrastaciones, algo parecido a un satori de cien megatones pero indeciso.
En ese estado habían salido a caminar la noche anterior, la niebla demoraba el amanecer apra darles tiempo a llegar antes de que la Mulatona se despertara.
Ya iban dejando la plaza bajo las miradas adustas de los cumplidos ciudadanos que permanecían inmóviles al grito de firmes y el ruido se fue alejando como para distinguir lo que el Proto venía diciendo.
-…. se durmiera con La Guadalupana y se despertara con Las mañanitas o El rey, o ponele unas de Cepillín, este país sería muy diferente, sería mejor. Lo que quiero decir, es que acá te ponen el himno en la radio a las 12 de la noche y a las 6 de la mañana, te lo hacen cantar en la escuela y cuando habla el presidente, por suerte este no habla muy seguido. Te lo ponen desde chiquito. Se te graba, se te graba, se te asocian una serie de reflejos afectivos, por así decirlo, que te hablan de cuestiones ligadas con la muerte. La guerra, los sepulcros, el honor, los cañones y la sierra chica. No se, yo creo que… no digo que no me emocione cuando siento el Oíd mortales… el con gloria morir..
-Con Gloria dormir, al menos. Dijo el rusito libidinoso.
-Como no van a querer resolver todo a los tiros, hacerse de lanzacohetes y cuernos de chivo y pistolas doradas con cachas guadalupanas, si le machacan el Mexicanos al grito de guerra mañana, tarde y noche. Al grito de guerra, el extraño enemigo, guerra en el monte, en el valle, en la calle, horrísono, ya esa palabra alcanza para abolir el himno completo y que tus campiñas con sangre se rieguen, otra frase tremenda. Para el olvido.
El Proto se calló unos instantes mientras cruzaban por Bolívar hacia La Palma, el Proto entre los taxis y el Ruso por la esquina. Cuando se juntaron, el Proto la siguió con el mismo tema.
-Creo se me ocurre hacer un experimento. Te digo, para ver si surtiría efecto… estos de las cancnciones, de cambiarle el ánimo al país… al principio habría que aislar una zona del país, digamos neutral, así a nivel idiosincrasia mexica promedio, de tortillas diaria y la cheyenne apá? Y una proporción de degollados y balaceados por kilometro cuadrado que represente a la nación. Aislarla pero no incomunicarla, aislarla de influencia del himno nacional y corridos y canciones rancheras. Hacer un análisis de los niveles de violencia, en todos los ámbitos, no solo las ejecuciones y descabezados, no sólo esa, no. Toda, la pasiva, la intrafamiliar, la de pareja de genero, la de mano dura y tal. Y a esa región aplicarle no sé… por unos, que querés… seis meses la receta de cambiar el himno nacional por dulces canciones populares, la Guadalupana me parece perfecta a la media noche, para la mañana Las Mañanitas de cajón, salen con fritas a las 40 principales.
El Proto seguí enumerando canciones para cambiar los ritmos emotivos de una patria balaceada.
-El Rey para el mediodía, cuando el ánimo empieza a fallar… Quien habrá sido el Rey David? que tendrán las mañanitas? Porque le habrán puesto mañanitas? Maña Anita? Mañanita, cómo ahorita? O será que el Rey David cantaba a la mañana. Y a la tarde que? se llamaba a silencio. David, como vos rusito. Davideleee!.
Dijo el Proto revolviéndole el cabello a un ruso adormilado que avanzaba a trompicones por 5 de mayo.
–Y lo que nunca me explique es que hacen los Ruiz en las mañanitas, si los Ruiz son españoles y el rey David, no sé… me suena como de Israel o Siria, países damascos, por ahí.. pero debe ser por el magnetismo judaico de tu presencia, rusito calandraca.
Concluyó el Proto aludiendo al origen sefardí de su amigo.
Cuantas ganas de leerte Proto!!!!
Welcome back!
Comentario por xica — agosto 24, 2010 @ 5:28 am |