El Proto y su máquina de mirar chilangos

agosto 21, 2010

Alguien voló sobre el canto del loco

Archivado en: Uncategorized — Protochilango @ 4:03 pm

El rusito, pareció salir de su letargo canabico y preguntó.

-De que Ruiz estás hablando Proto?

-Los de las mañanitas. Los señores Ruiz. La que te cantan en el cumpleaños y en cuanta ocasión festecelebratomemorativa se les presenta. Ruso no me vas a decir que no la escuchaste?

-Si, boludo. Millón de veces y en ninguna parte habla del tal Ruiz. Ni de los Ruiz, ni de los señores.

-Si claro, ahora el tarado soy yo que porque hace menos años que estoy acá no me sé la letra de Las mañanitas. Millón de veces, millón de veces… para haberla escuchado un millón de veces, en el tiempo que llevás acá tendrías que haberla escuchado unas cuatro, cinco mil veces al año es decir, que por día… sin contar los bisiestos… mmmhh…

-Ya sé que no son un millón, ya sé. Pero en dónde habla de Ruiz?

- Donde dice… y en la piiiila del bautiiiismo… cantabaaan los Ruiiiz señores… No me vas a decir que no prestaste atención. Serán de algún un trío olvidado en la memoria, Don Ruiz la voz de la mañanita. Siempre me lo he preguntado y mirá que he buscado en el google, preguntando a gente y nada, eh? nadie sabe de los Ruiz de las mañanitas… es más me miran con esa cara rara que ponen cuando no te quieren decir, ni preguntar, que parece que se van a reir pero termnina diciendo Nú sep…!.

- Proto, los ruiseñores. Dijo el ruso deteniéndose,.No podía asimilar semejante asociación y caminar al mismo tiempo. -Los pájaros ruiseñores, esos bichitos que cantan, viste? Cantan los ruiseñores, no los señores Ruiz, ni nada que se le parezca.

Dijo el rusito dándole  una amistosa bofetada al Proto, que empezaba a deconstruir sus caprichosas escansiones en las tonadas populares, para adecuarlas a lo que estaba queriéndo decirle su amigo.

-Claro que te van a mirar raro. La canción habla de una bella mañana y que más lindo que unos pájaros, o ruiseñores para más poesía, cantando en un bautismo.  Es que sos más rebuscado, más raro que un chino rubio, o que un mexicano…

-Ah… o sea que no eran personas. Dijo el Proto interrumpiendo. -No son unos tipos Ruiz, son unos ruiseñores en la pila del bautismo… Ya caí.  Que imagen tan Disney, los pajaritos cantando. Sacada del santoral de la vulgaridad. Cursilería púra, mejor me quedo con los Ruiz, de traje y guitarrón.

-Los ruiseñores cantan muy lindo. Dijo el ruso ornitológicamente.

-Mmsé… pero igual es muy Disney… y no está mal, es una canción cursilona, un poco desmadejada… y que tiene un cierto tinte de reproche ante el hijo que sigue durmiendo y el día ya madura, y él no, digo, el hijo, mi bien, despierta. Mi bebé, siempre será mi bebé. Pero igual, está buen para programarla para la mañana. Siguió el Proto embalado con su idea. -Hacemos la aclaración de los de los Ruiz, podría servir como para una nota de crítica literaria surrealista, algo así “Los señores Ruiz o los oídos del gnomo en las mañanitas del rey Deividelé”. Como ves? Lo publicamos en Algarabía, o en Las letras tristes.

- Mmsé. Replicó el rusito, desconcertado por las ocurrencias de su amigo, que seguía hablando sin parar.

-Todo el tiempo que fui Elegido de Dios, me la pasé pensando en cosas como esas, te das cuenta? Allí me ilumine, cuando dejé de ver. Una deprivación sensorial parcial.  Además escuchaba radio, todo el día, hasta varios emisoras juntas, como había una que tenía los padrinos, la ponían como en radio red, radio fórmula, reporte 98, así esas de la pura realidad minuto a minuto, los tipos se enteraban de todo por ahí.

La mirada del Proto se perdió en un abismo lleno de recuerdos y traiciones. El desarraigo, el transpalnte y el arraigue constante de su vida errante, de bajada del muerto, de las pieles lejanas y su soledad añosa, el abandono del Carnal, el paso por el Mictlán, la visita de Santinho y la Xica Rogers, las señales del Kinoloviu, todo desembocaba en Los elegidos de Dios.

El Proto siguió contando como si lo viera.

-Los pabellones… no se veía para afuera, estaban pintadas las ventanas, bastante oscuro todo. No se veía para afuera, te das cuenta Rusito?. Ni si era de día o de noche. A veces nos dejaban escuchar radio a nosotros, los internos, pero en el pabellón eran salvajemente gruperos, la zeta, 97.7 la numero uno en éxitos, la FM Amor, Clásicos 92.1, el Panda Show y el David Páramo, con no tires tu dinero.

-Ese tipo me cae gordo, me parece un patán con micrófono. Dijo el Rusito recordando la vez que le consultó sobre la posibilidad de sacar un crédito hipotecario  contando como ingreso los créditos de las tarjetas Visa.

-Si, es un agreta.  Lo escuchábamos por eso, para juntar bronca contra los padrinos, nos imaginábamos que… bueh, pero ya pasó, ya estoy afuera. Cuando estaba desesperado y lograba cacharme una radio para mí, escuchaba la IMER, la dobleU, la Ibero, la Que huelga, por ahí captaba la UNAM o la 94.5 Ah!… Que delicia sentir que viajaba libre por los sonidos y las voces, ponerme mi mejor ropa e ir todos los jueves al Club Caballeros, luchar con los del CGH por la libertad de los compas encarcelados injustamente, curiosear el glamour de la buena vida con la Marta de Bayle.

Proto se había sensibilizado mucho al recordar su paso por Los elegidos, el rusito sabía que era una historia que el Proto no terminaba de digerir y lo escuchaba atentamente.

-La radio fue lo que me mantuvo vivo ese tiempo. La radio era mi ventana al mundo. También la escuchaban ellos, los carceleros, los padrinos. Seres perdidos, equivocados como toda oveja descarriada. Querían descargar su odio sobre nosotros, transferir alquímicamente su propia degradación a nosotros, con algunos lo lograban, conmigo no, conmigo no. La radio fue mi ventana al mundo. Saber que había un afuera, un mañana, que la libertad y la belleza están dentro de mí. La radio ha sido un medio que siempre estuvo conmigo, desde chico, mi papá tenía una radio, te conté?. Es decir fabricaba radios y tuvo una propaladora de esos camioncitos que van dando los anuncios. En fin, el caso es que le mandé unos guiones a varias producciones a estos emporios radiofónicos, pero hasta ahora ninguno ha sabido apreciar algo que sería como traer a México al Teatro negro de Praga pero en radio.

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