El Proto y su máquina de mirar chilangos

agosto 30, 2010

Loca ella, loco yo.

Archivado en: Uncategorized — Protochilango @ 9:47 pm

El comedor de hotelito de cubanos aún conservaba algunas glorias del pasado, como su entarimado para las orquestas, sus paredes con murales de palmeras y añoranzas, sus dorados a la hoja y sus cortinados de terciopelo rojo. El hotelito se había vuelto con el tiempo un refugio de exiliados de variada nacionalidad. Lo exiguo de sus tarifas, lo abundante de su comida había ido arrimando una fauna de advenedizos y soñadores, de desarrapados rastafaris y despistados europeos que caían al hotelito del centro histórico.

La visión que tuvo el Proto lo dejó congelado en el penúltimo escalón. Su mujer estaba sentada en un costado del salón, leyendo una Travel + Leisure. Las pulseras le tintineaban cada vez que daba vuelta una página. No la recordaba así. La miró de lejos, tenía las curvas de la Loren, el cabello de Pamela, las uñas de Gatúbela, el carácter de Donald.

Ya no era ella  y si era ella, la reconoció en el gesto de agradecer mirando a los ojos con una sonrisa lenta de voz susurrante cuando le dejaron el té de rosas que había pedido. El Proto pudo confirmar que era ella y que alguien había colocado la cabeza de su delgada esposa en el cuerpo de una vedette.

En estas horas de la mañana casi nadie usaba tacos altos y menos sombreros blancos y semejantes escotes. El Proto estaba anonadado. En las conversaciones que tuvieron en estos años mujer le había ido diciendo que había cambiado en este tiempo que estuvieron separados, pero nunca imaginó semejante transformación.

El rusito lo animó a seguir mientras le explicaba que habían tramado todo para darle una sorpresa, que su mujer había llegado esa mañana, que tenía un plan para que le enderecen el chasis.

-Vos sabías rusito? Preguntó el Proto todavía sorprendido por las curvas de su mujer. Y no me contaste?

-Claro, si es la única forma de hacer las cosas. Dijo el ruso pensando en el viaje. Que vos no sepas, Proto.

El Proto tuvo el impulso de salir corriendo, de tomar la calle y desaparecer. Deseó no haber despertado. No sabía si tocarle el hombro, decirle hola, darle la mano o darle un beso. Habían sido muchos años de no verse. El Proto pasó al lado, tropezando con las sillas, arrastrando manteles de las mesas vecinas, volteando saleros, llegó al otro lado, apartó una silla, en silencio, dudando si sentarse o acomodar el desastre.

Ella levantó la mirada de la revista como si no hubieran pasado tantos años y vió a una sombra desgarbada del que fuera su esposo, coronada con una cabeza rapada con la mirada más triste y profunda que haya podido tener un perro abandonado, mojado y que se acerca rengueando.

Tras ese cuadro patético ella reconoció al Proto y gritó -Mi vidaaa! Se levantó escandalosamente, atropellando las sillas y abrazando al Proto, le dio una seguidilla de besos. El Proto no tuvo tiempo de reaccionar que su mujer ya estaba sentada de nuevo, moviendo la silla para que el Proto se siente a su lado y haciendo señas para venga el mozo.

El Proto se sentó queriendo aclarar todos estos malentendidos y confusiones. -Que el en realidad… que lo que pasa… es que no se que haces acá… que es todo esto…

-Nada Proto, mi cielo. Ya me contó el rusito, que no tomás las pastillas, que cada vez estás peor.

-Qué peor de que? qué puede decir él?. Acaso estás mejor, eh? Pinche pacheco. Y señalando las nuevas curvas de su mujer. –Y vos? Que te hiciste? Ni se quien sos vos… ya no te reconozco. Te venís del otro lado del mundo para decirme, a mí? Que estoy mal…

-Ves que estás mal, Proto. Que como qué quien soy? Soy yo la madre de tus hijos. Te dije que me iba a hacer unos toquecitos.

Dijo refiriéndose a los implantes de varias tallas de pecho y cadera y la extracción de las ultimas costillas combinado con los hilos rusos y la dermosucción lipolizante, más un tanning de soplete.

-A pesar de todo sigo siendo la misma. Cambio para seguir igual.

Terminó, frunciendo los labios inflados de botox.

-No veo como pueden decir que estoy mal. El rusito que nunca tuvo pareja estable, ni trabajo fijo, vos que no sé ni como describirte en tu transformación artificial en base a un modelo impuesto por las revistas. Parecés una Barbie del Tren Fantasma. Y me dicen que el loco soy yo? Que yo soy el que se tiene que arreglar en chasis?

-Si, si. Dijo ella tajante. Tenés que hacer algo por vos.

-Yo pregunto…. Dijo curioso. – Que es lo que tengo que hacer por mi? Además de venirme a vivir a otro país a laburar.

-Dejá de hacerte la víctima, te viniste a México a descansar de mi y de los chicos. Dijo ella interrumpiendo.–Vos tenés que parecerte a algo, Proto. No podes seguir viviendo así.

El Proto suspiró, se deslizó en la silla, aflojándose, dejando que su cuerpo tome conciencia del aquí y ahora, se dejaría llevar, estaba resignado a que sería nuevamente llevado a descubrir que vivimos a través del reflejo de los otros, que ese juego de espejos es la vida misma y nuestro deseo se entrelaza con los relatos que cada uno se cuenta.

-Así cómo?

-Así, viviendo en la crítica adolescente, en un limbo de los puros e incontaminados jueces de las conductas ajenas. Proto, tengo la solución para vos. Y por eso me vine a México, aunque sea temporada de lluvias y no se pueda ir a la playa. Mi vida, corazón, te hice caso. Estuve leyendo. Si,  no te rías, no leí un libro, leí varios libros. Del método Kinam, de los Kuinos y los Toltecas. Ahora estoy leyendo lo de Maria Sabina. No te rías. Al final te doy la razón, todos tenemos que curarnos. Yo voy a hacer la ceremonia también. Pero al que más le hace falta es a vos. Te voy a llevar con una Chamana que te va a enderezar el espíritu, vamos a saber por fin cual es tu animal totémico, cuales son tus cuatro casas, confirmar lo de tu carta astral Proto, que seguro diste mal la dirección.

-Son tonterías. Yo también leí del asunto y vivo acá hace más años que vos que recién llegás y el rusito que jamás salió del DF, va a ir de una chamana? Lo de los hongos será por fines meramente psicodélicos. De Mircea Eliade a Castaneda me leí todo lo que quieras y te digo que es una trampa sagrada, un engaño místico. Acá, cuatro cuadras, en el Mercado de Sonora tenés chamanes. Tengo un primo en Córdoba que es chamán, psicochamán.

-Pero es distinto. Vamos a ir a uno de verdad. Muchas celebridades vienen acá a las sierras a tomar hongos con los chamanes y que se les endereza el futuro, ves tu vida como en una película. Se vuelven más ricos y más famosos. Ya arreglé todo con la agencia. Vamos a ir con la misma que fue el Dalai Lama, que fueron Brad yla Jolie.Estágarantizado. Nos vamos a Oaxaca, de la agencia nos reciben, nos llevan, hacemos la ceremonia y nos traen. Todo perfecto. Ceremonia chamánica, transporte, alojamiento, desayuno, entrada a las ruinas, todo incluido. Las comidas son por nuestra parte, habrá algo abierto, supongo. Algún restaurante, o algo. No?

-No, no. Diganmé que sigo dormido, que estoy soñando, que esto es un alucine. No. Una ceremonia chamánica incluida en el paquete. Que ruinas? En la sierra mazateca? Ruinas?  No, para eso me cruzo al zócalo o me voy al mercado de Sonora, a que me tomen el pelo, me sale más barato. No podés creer esas cosas. No voy a ser parte de eso. De un chamantour, no!

-Ay, Proto. Vos no tenés fe en nada. Ni en las pastillas, ni en el psicoanálisis, ni en la cirugía creés. Así que qué perdés con probar? Además no es chamán, es chamana. Una de las trece abuelas chamanas del mundo, Proto. Es un patrimonio cultural, un rito ancestral. Vamos tomamos los hongos mágicos, hacemos realidad nuestros deseos, y volvemos. La medicina mazateca tiene secretos insospechados.

Dijo ella de pronto muy etnopsiquiátrica. El Proto dudaba, movía las manos, perdía la mirada. Su mente racional se negaba a dar crédito a las curaciones mágicas, su mente adicta a las sustancias no quería perderse la experiencia, su mente espiritual decía que debía mantenerse sobrio, sus voces se habían callado totalmente y en la sala vacía que era su cerebro sólo se escuchaba la molienda mental en la voz del Proto que a su vez eran muchas voces.

-Hacéme caso, de paso conocemos Oaxaca, que dicen que es muy linda.

-Si, muy linda y muy violenta. Dijo regresando de su ausencia. -Además Huatla queda al norte del estado, conviene ir por Puebla, en colectivo. Es temporada de huracanes y no te creas, que sí llegan hasta Oaxaca.  

Dijo el Proto un poco más relajado al saber que era una chamana

-De ninguna manera. Ya averigüe. Nos vamos a Oaxaca en avión de allí nos llevan en una Suburban a Huautla, con servicio de música, baño y snack bar. Esto es México, Proto, no podés salir en colectivo así como así. Vos viviste estos años acá, no me vas a decir. No me vas a mandar a una Terminal, a ir en autobús a las sierras

-Si lo fuésemos a hacer. Nos conviene ir por Puebla. Fue toda la respuesta del Proto.

-No, ya está decidido. Lo vamos a hacer. Y nos vamos en avión, allá nos espera… Dijo fijándose en una libreta en la que tenía anotaciones, folletos, pasajes, vouchers y documentos. -Irina, la guía oaxaqueña que me recomendaron. Ya hablé con ella. Todo incluido. All inclusive, así se dice? preguntó mirando al Rusito, que puso cara de mmsé…

-Bueno, como se diga. Nos vamos. Terminó ella con esa mirada de poseída por el mal del insomne que ha estado puliendo y repujando sus ideas a lo largo de una tensa noche.

-O sea que vamos a ir. Dijo el Proto resignado. –Y pensás que me va a hacer bien?

agosto 22, 2010

Un sueño nada más

Archivado en: Uncategorized — Protochilango @ 8:03 pm

Los golpes desaforados del Rusito se fundieron con los últimos retazos del sueño sacando al Proto de su pesadilla culpógena. Había estado toda la noche soñando voces. Un diálogo sordo de su voz con él mismo, voces que iban y venían, intervenían y terciaban categóricas.

El soñador era un foco incandescente que miraba las sombras del aliento parlante.  De a ratos conseguía dormir, de a ratos se despertaba sobresaltado por gritos y discusiones dentro de la pieza, se despertaba dentro de un sueño en que se despertaba dentro de su pieza. Se veía dormido, todo en silencio y de pronto. Tom Pom Plom. Proto culoroto.

Las voces se iban a apagando en un susurro de cuchicheos acerca de lo malvado que es el Proto, lo raro que es el Proto, mirá que pegarle un tiro… lo malo de todo esto son las enfermedades del pulmón, viste? Por el plomo. Mirá que chico malo, tirarle al loro, vos sos no sos, dejálo que se duerma, vos sos un no sos, que se haga el dormido. El plomo se pasa a la sangre. No sos nosos. Fue en la garganta, a tu propio primo. Nos Stomp. Le quedó atravesado el Plom! Vos le tiraste a loro. Pom!Pom! ya le estiraste al toro. Pom pam prom!, Proto!

Eran las diez de la mañana. Los golpes  se convirtieron en un fluido verbal que fue tornándose conciencia de la realidad de su existencia chilanga..

Se levantó, estaba un poco mareado, confundido. Una mezcla de calma y excitación lo había invadido. El cuadro iba tomando forma. Sabía que estaba loco pero solo  había sido un sueño. Esta era la realidad. Sentía una extraña vibración en toda la habitación. Se envolvió con una frazada y fue a abrir la puerta pensando en que haría el Ruso a esta hora de la mañana.

Abrió la puerta, el sol azteca entró inclemente  dejando entrar a un rusito exaltado que irrumpió en la austera pero desordenada habitación que el Proto ocupaba en la azotea del hotelito de cubanos.

-Bajá Proto. Que te tengo una sorpresa, recién traída de las sierras, ta’ fresquita como una lechuga.

El Proto sólo atinó a derrumbarse sobre su cama revuelta y taparse, envolverese como en un capullo para evitar la luz que el ruso arrojó certeramente sobre él al descolgar la toalla que oficiaba de cortina.

-Dejáme dormir! No pegué un ojo en toda la noche, Ruso. Además ya no fumo de la verde.

-Ya macho, levantáte. No se trata de mota. Tengo a  tu jermu, allá abajo. Llegó esta mañana, trajo criollitos, peperina. Todo fresquito.

-Dejame dormir, rusito… Dijo el Proto somnoliento, hasta que dio un respingo como tocado por una descarga de mil abejas. -Que a quién tenés abajo? Dijo saltando de la cama, intentando decidir si estaba más ofuscado por haber tardado tanto en descifrar el giro lunfardo del vesre del rusito canyengue o por que su mujer está abajo y él ni sabía que venía. Al no saber que contestarse siguió preguntando. -A quién tenés abajo?

-A tu mujer, tenés que bajar. Es la única que te puede entender, Proto. Esto ni te lo soñabas. Siguió intentando que el Proto se levante, esta vez arrancando las cobijas con las que el Proto se envolvía la cabeza. -Tenemos un plan para vos, ya estuve viendo los detalles, los pasajes y la clase que tienen que tomar, todo … Dale Loco levantate!.

Como siempre en su vida, el Proto terminó cediendo.

Se levantó como un autómata. Buscó su ropa, pensando que se tendría que bañar, que afeitar, queriendo volver a dormirse. Pensando que si no es sueño acaso toda la vida. Como hacer para dormir despierto, para soñar lúcido. Porque vino su mujer? Deambulaba murmurando por toda la habitación.

Cada tanto insultaba al Rusito por no haberle dicho, por ser mal amigo, por pensar que no iba a entender, que se iba a escapar de vuelta. Luego se tranquilizaba y con la cobija colgando revolvía el canasto de ropa que era su closet.

-Dale Loco! Que no tenemos todo el día, esto es un blog, no la Biblia. Dijo su amigo sacándolo del ensueño que lo envolvía y recordándole que tenía una sorpresa para él, además de la visita conyugal, que esto si le iba a enderezar el chasis, que con su mujer habían planeado todo sigilosamente.

Para que se vista más rápido el rusito le alcanzó lo que encontró sobre una silla desbordada de ropa, una camisa hawaiana, una camiseta musculosa, un pantalón militar azul oscuro y unas zapatillas de tenis  blancas como la nieve. El Proto completó su indumentaria con colgantes de promesas, un rosario y un atrapasueños.

-Mejor dejamos esto para la noche. Dijo el rusito retirándole el artilugio sioux al que el Proto le atribuía poderes hipnotígenos y oniroprotectores.

Bajaron.

agosto 21, 2010

La escucha feroz

Archivado en: El Proto a la fecha — Protochilango @ 4:14 pm

El rusito aún no se recuperaba de la impresión de los Señores Ruiz y las canciones de la patria, cuando el Proto le suelta sin anestesia que ha estado enviando guiones radiofónicos a reconocidas emisoras de amplia audiencia.

El Proto era inconciente de que sobre el pesaban argumentos migratorios que le impedían emplearse en cualquier rubro que tuviese contacto con la sociedad mexicana y mucho menos con aquellos de indole cultural que pudieran poner en riesgo los significantes del pueblo orgullosamente mexicano.

El rusito se acordaba bien, el Proto nunca había registrado el episodio. Les habían leído la sentencia en Migraciones de Horacio, ya la de Ejército no tenía jurisdicción con casos como estos.

En un lenguaje leguleyo, le restringieron las actividades permitidas luego de que el Proto, con dineros de la beca del CONARTEA, inició una campaña de acciones callejeras utilizando plátanos para demostrar la honradez de los diputados, cirios ensangrentados y cubiertos de mierda para simbolizar la pureza eclesiástica, fuentes llenas de taxis verdes y camalotes para enrostrar la degradación del ambiente natural y el urbano.

-Pero que le mandaste, Proto? Que voy a hacer con vos, Proto? No lo habrás mandado con tu nombre? que dirección pusiste?

-Calma radicales. Calma, Kalma café. Que le puse un cerdónimo y la dirección del Gordo Moon.

-Pero que le mandaste?

-Le mandé un guión de media hora con noticias onomatopéyicas, es decir una cosa muy sensorial, más bien cenestesiconceptual. Primero se hacen los ruidos de la noticia, se reproducen las emociones, se revive el ritmo discursivo de una realidad sonora que va narrando los hechos sin un sintagma que la contenga. Después se lee la noticia  normalmente y el radioescucha va retroduciendo la escena, recuerda lo que oyó y vio en su imaginación y ahora lo relaciona con los datos que le va proporcionando un sistema informativo verbal, en un código compartido, para utilizar el lenguaje aeroportuario.

- Reproduciendo, no será?.

-Nop. Es retroduciendo, como una deducción retrógrada. Leéte el Signo de los tres, de Bereok, Eco y Maturana, allí lo explica.

-Y vos pensás que eso va a funcionar? Dijo el rusito decepcionado porque por un  momento creyó haber descubierto que el Proto inventaba las palabras. -Yo creo que el radioescucha, como le decís al chabón que escucha la radio, quiere que le lean el diario, le cuenten un chiste y que lo hagan llamar para ver si se gana algo. No sé, creo que la gente se la quiere llevar más liviana.

-Más liviana, si es cierto. Alguna concesión al entretenimiento hay que hacer, por eso… También le mandé otro guión, más lúdico.. más zen. Uno corto, de sombras chinescas, el concepto es simple pero contundente. El locutor hace sombras chinescas que le va relatando a sus oyentes, o radioescuchas como te gusta que les diga. Cada bloque puede ir precedido de una breve descripción de la técnica de las sombras chinescas, su origen, los grandes maestros de las sombras chinescas. La idea es genial y sobre todo no tenés las limitaciones del la televisión, ni del cine, que ahí sí tenés que hacer las sombras chinescas. Acá las imaginamos, pero el oyente siempre tendrá ese margen para la fantasía de si la sombra que está imaginando es la misma que está viendo el locutor según lo que esta narrando. O si realmente estará haciendo la sombra chinesca o sólo imaginandolá. La idea es genial, simple, bajo costo de producción y un alto impacto estético en la audiencia. Es como una pregunta zen, el hablante verá la sombra chinesca? o seré yo la sombra chinesca de una voz en la radio? Como ves, rusito, no soy un genio?

Ya estában frente a la puerta del hotelito de cubanos que comenzaba a despertar con el aroma a café, a plátano frito, a ron, manteca y pan del día que iba filtrándose desde las profundidades de las cazuelas, trepando  por los balcones, saliendo a la calle bajo las briznas de niebla que desaparecía con las primeras luces de la mañana.

Antes de entrar el rusito rogó a los dioses Orixás que lo asistan para que la Mulatona no lo regañara por andar toda la noche afuera. Los arrebatos filosóficos del Proto podían llevar toda una noche, descontando el buen rato que se pasaron en el billar a instancias del ruso.

-Proto. Dijo el rusito circunspecto tomándole los brazos a su amigo. -Vos no podés seguir viviendo así, yo tengo que intervenir, ya no me quedan cartuchos para ayudarte, loco, pero algo tengo que hacer. Vamos a tener que buscar ayuda. No tenés ningún familiar que venga a buscarte.?

El Proto abrió los ojos, sorprendido por la pregunta de Rusito, puso su sonrisa beatífica y negó fuertemente con la cabeza. No dijo nada. Sabía que su boca estaba seca y no podría relatar la maraña de relaciones y distancias; de idas y vueltas, su lenguaje no alcanzaba para describir eso que las voces llamaban Famiglia.

El Proto imitó el gesto  a su amigo, lo tomó de los brazos y atrayéndolo como un padre, lo miró con la dulzura del que ha dejado todo atrás y dijo que sí. Si Rusito, sí, busquemos ayuda. Siempre habrá una mano gaucha dispuesta a socorrernos, si es de la familia no importa, mientras sea sanito….

-No Proto, esta vez el que necesita ayuda sos vos. Necesitás un profesional, alguien que te enderece desde el chasis.

El Proto asintió rápidamente al sentir que su estómago crujía. Murmuró que sí, que desde el chasis, y sin perder la sonrisa beatifica, repitió que ” Esta vez sí, que desde el chasis”. Sonriendo, le pasó el brazo por los hombros al rusito y se adentraron en las penumbras del hotelito de cubanos, guiados por el olor del desayuno que se gestaba en la cocina, esperanzados de que la Mulatona y los Orixás los asistieran como de costumbre.

Alguien voló sobre el canto del loco

Archivado en: Uncategorized — Protochilango @ 4:03 pm

El rusito, pareció salir de su letargo canabico y preguntó.

-De que Ruiz estás hablando Proto?

-Los de las mañanitas. Los señores Ruiz. La que te cantan en el cumpleaños y en cuanta ocasión festecelebratomemorativa se les presenta. Ruso no me vas a decir que no la escuchaste?

-Si, boludo. Millón de veces y en ninguna parte habla del tal Ruiz. Ni de los Ruiz, ni de los señores.

-Si claro, ahora el tarado soy yo que porque hace menos años que estoy acá no me sé la letra de Las mañanitas. Millón de veces, millón de veces… para haberla escuchado un millón de veces, en el tiempo que llevás acá tendrías que haberla escuchado unas cuatro, cinco mil veces al año es decir, que por día… sin contar los bisiestos… mmmhh…

-Ya sé que no son un millón, ya sé. Pero en dónde habla de Ruiz?

- Donde dice… y en la piiiila del bautiiiismo… cantabaaan los Ruiiiz señores… No me vas a decir que no prestaste atención. Serán de algún un trío olvidado en la memoria, Don Ruiz la voz de la mañanita. Siempre me lo he preguntado y mirá que he buscado en el google, preguntando a gente y nada, eh? nadie sabe de los Ruiz de las mañanitas… es más me miran con esa cara rara que ponen cuando no te quieren decir, ni preguntar, que parece que se van a reir pero termnina diciendo Nú sep…!.

- Proto, los ruiseñores. Dijo el ruso deteniéndose,.No podía asimilar semejante asociación y caminar al mismo tiempo. -Los pájaros ruiseñores, esos bichitos que cantan, viste? Cantan los ruiseñores, no los señores Ruiz, ni nada que se le parezca.

Dijo el rusito dándole  una amistosa bofetada al Proto, que empezaba a deconstruir sus caprichosas escansiones en las tonadas populares, para adecuarlas a lo que estaba queriéndo decirle su amigo.

-Claro que te van a mirar raro. La canción habla de una bella mañana y que más lindo que unos pájaros, o ruiseñores para más poesía, cantando en un bautismo.  Es que sos más rebuscado, más raro que un chino rubio, o que un mexicano…

-Ah… o sea que no eran personas. Dijo el Proto interrumpiendo. -No son unos tipos Ruiz, son unos ruiseñores en la pila del bautismo… Ya caí.  Que imagen tan Disney, los pajaritos cantando. Sacada del santoral de la vulgaridad. Cursilería púra, mejor me quedo con los Ruiz, de traje y guitarrón.

-Los ruiseñores cantan muy lindo. Dijo el ruso ornitológicamente.

-Mmsé… pero igual es muy Disney… y no está mal, es una canción cursilona, un poco desmadejada… y que tiene un cierto tinte de reproche ante el hijo que sigue durmiendo y el día ya madura, y él no, digo, el hijo, mi bien, despierta. Mi bebé, siempre será mi bebé. Pero igual, está buen para programarla para la mañana. Siguió el Proto embalado con su idea. -Hacemos la aclaración de los de los Ruiz, podría servir como para una nota de crítica literaria surrealista, algo así “Los señores Ruiz o los oídos del gnomo en las mañanitas del rey Deividelé”. Como ves? Lo publicamos en Algarabía, o en Las letras tristes.

- Mmsé. Replicó el rusito, desconcertado por las ocurrencias de su amigo, que seguía hablando sin parar.

-Todo el tiempo que fui Elegido de Dios, me la pasé pensando en cosas como esas, te das cuenta? Allí me ilumine, cuando dejé de ver. Una deprivación sensorial parcial.  Además escuchaba radio, todo el día, hasta varios emisoras juntas, como había una que tenía los padrinos, la ponían como en radio red, radio fórmula, reporte 98, así esas de la pura realidad minuto a minuto, los tipos se enteraban de todo por ahí.

La mirada del Proto se perdió en un abismo lleno de recuerdos y traiciones. El desarraigo, el transpalnte y el arraigue constante de su vida errante, de bajada del muerto, de las pieles lejanas y su soledad añosa, el abandono del Carnal, el paso por el Mictlán, la visita de Santinho y la Xica Rogers, las señales del Kinoloviu, todo desembocaba en Los elegidos de Dios.

El Proto siguió contando como si lo viera.

-Los pabellones… no se veía para afuera, estaban pintadas las ventanas, bastante oscuro todo. No se veía para afuera, te das cuenta Rusito?. Ni si era de día o de noche. A veces nos dejaban escuchar radio a nosotros, los internos, pero en el pabellón eran salvajemente gruperos, la zeta, 97.7 la numero uno en éxitos, la FM Amor, Clásicos 92.1, el Panda Show y el David Páramo, con no tires tu dinero.

-Ese tipo me cae gordo, me parece un patán con micrófono. Dijo el Rusito recordando la vez que le consultó sobre la posibilidad de sacar un crédito hipotecario  contando como ingreso los créditos de las tarjetas Visa.

-Si, es un agreta.  Lo escuchábamos por eso, para juntar bronca contra los padrinos, nos imaginábamos que… bueh, pero ya pasó, ya estoy afuera. Cuando estaba desesperado y lograba cacharme una radio para mí, escuchaba la IMER, la dobleU, la Ibero, la Que huelga, por ahí captaba la UNAM o la 94.5 Ah!… Que delicia sentir que viajaba libre por los sonidos y las voces, ponerme mi mejor ropa e ir todos los jueves al Club Caballeros, luchar con los del CGH por la libertad de los compas encarcelados injustamente, curiosear el glamour de la buena vida con la Marta de Bayle.

Proto se había sensibilizado mucho al recordar su paso por Los elegidos, el rusito sabía que era una historia que el Proto no terminaba de digerir y lo escuchaba atentamente.

-La radio fue lo que me mantuvo vivo ese tiempo. La radio era mi ventana al mundo. También la escuchaban ellos, los carceleros, los padrinos. Seres perdidos, equivocados como toda oveja descarriada. Querían descargar su odio sobre nosotros, transferir alquímicamente su propia degradación a nosotros, con algunos lo lograban, conmigo no, conmigo no. La radio fue mi ventana al mundo. Saber que había un afuera, un mañana, que la libertad y la belleza están dentro de mí. La radio ha sido un medio que siempre estuvo conmigo, desde chico, mi papá tenía una radio, te conté?. Es decir fabricaba radios y tuvo una propaladora de esos camioncitos que van dando los anuncios. En fin, el caso es que le mandé unos guiones a varias producciones a estos emporios radiofónicos, pero hasta ahora ninguno ha sabido apreciar algo que sería como traer a México al Teatro negro de Praga pero en radio.

Un águila guerrera.

Archivado en: Uncategorized — Protochilango @ 4:01 pm

Envuelto en una bruma inusual para esas fechas, el zócalo chilango estaba inmóvil.

Entre la niebla, el Rusito y el Proto adivinaban las siluetas de empleados tempraneros, de borrachos tardíos, a taxistas con sus puertas abiertas que se habían parado a escuchar el Himno Nacional y ver a los soldaditos que izaban la bandera tricolor con su águila comiendo una serpiente sobre un nopal. 

El cuadro patrio era una velada figura que se adivinaba a medida que se iban dando cuenta de la situación. Eran dos sombras apátridas juntando la noche la noche con el amanecer. Pocas veces se desvelaban. Por lo general tenían hábitos regulares, se despertaban poco antes del medio día, hacían sus tareas mundanas, a eso de la oración se fumaban un porro grueso como un bastón. 

Últimamente el rusito fumaba solo, desde que el Proto se convirtió en un Elegido de Dios, había dejado el hábito. Hacía unos ejercicios respiratorios que lo dejaban más colocado que un chutazo. Su iluminación mística en los Elegidos y la hiperventilación lo ponían en un estado de flujo emotilálico acompañado de una certeza lógidifusa que no admitía contrastaciones, algo  parecido a un satori de cien megatones pero indeciso.

En ese estado habían salido a caminar la noche anterior, la niebla demoraba el amanecer apra darles tiempo a llegar antes de que la Mulatona se despertara.

Ya iban dejando la plaza bajo las miradas adustas de los cumplidos ciudadanos que permanecían inmóviles al grito de firmes y el ruido se fue alejando como para distinguir lo que el Proto venía diciendo.

 -…. se durmiera con La Guadalupana y se despertara con Las mañanitas o El rey, o ponele unas de Cepillín, este país sería muy diferente, sería mejor. Lo que quiero decir, es que acá te ponen el himno en la radio a las 12 de la noche y a las 6 de la mañana, te lo hacen cantar en la escuela y cuando habla el presidente, por suerte este no habla muy seguido. Te lo ponen desde chiquito. Se te graba, se te graba, se te asocian una serie de reflejos afectivos, por así decirlo, que te hablan de cuestiones ligadas con la muerte. La guerra, los sepulcros, el honor, los cañones y la sierra chica. No se, yo creo que… no digo que no me emocione cuando siento el Oíd mortales… el con gloria morir..

 -Con Gloria dormir, al menos. Dijo el rusito libidinoso.

 -Como no van a querer resolver todo a los tiros, hacerse de lanzacohetes y cuernos de chivo y pistolas doradas con cachas guadalupanas, si le machacan el Mexicanos al grito de guerra mañana, tarde y noche. Al grito de guerra, el extraño enemigo, guerra en el monte, en el valle, en la calle, horrísono, ya esa palabra alcanza para abolir el himno completo y que tus campiñas con sangre se rieguen, otra frase tremenda. Para el olvido.

 El Proto se calló unos instantes mientras cruzaban por Bolívar hacia La Palma, el Proto entre los taxis y el Ruso por la esquina. Cuando se juntaron, el Proto la siguió con el mismo tema.

 -Creo se me ocurre hacer un experimento. Te digo, para ver si surtiría efecto… estos de las cancnciones, de cambiarle el ánimo al país… al principio habría que aislar una zona del país, digamos neutral, así a nivel idiosincrasia mexica promedio, de tortillas diaria y la cheyenne apá? Y una proporción de degollados y balaceados por kilometro cuadrado que represente a la nación. Aislarla pero no incomunicarla, aislarla de influencia del himno nacional y corridos y canciones rancheras. Hacer un análisis de los niveles de violencia, en todos los ámbitos, no solo las ejecuciones y descabezados, no sólo esa, no. Toda, la pasiva, la intrafamiliar, la de pareja de genero, la de mano dura y tal. Y a esa región aplicarle no sé… por unos, que querés… seis meses la receta de cambiar el himno nacional por dulces canciones populares, la Guadalupana me parece perfecta a la media noche, para la mañana Las Mañanitas de cajón, salen con fritas a las 40 principales.

El Proto seguí enumerando canciones para cambiar los ritmos emotivos de una patria balaceada.

-El Rey para el mediodía, cuando el ánimo empieza a fallar… Quien habrá sido el Rey David? que tendrán las mañanitas? Porque le habrán puesto mañanitas? Maña Anita? Mañanita, cómo ahorita? O será que el Rey David cantaba a la mañana. Y a  la tarde que? se llamaba a silencio. David, como vos rusito. Davideleee!.

Dijo el Proto revolviéndole el cabello a un ruso adormilado que avanzaba a trompicones por 5 de mayo.

–Y lo que nunca me explique es que hacen los Ruiz en las mañanitas, si los Ruiz son españoles y el rey David, no sé… me suena como de Israel o Siria, países damascos, por ahí.. pero debe ser por el magnetismo judaico de tu presencia, rusito calandraca.

Concluyó el Proto aludiendo al origen sefardí de su amigo.

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