Llegó al hotelito. Era un hostal para turistas extranjeros abierto como buffet caribeño durante el día y cibercafé jazzalsero por las noches. El Proto se adentró temeroso. La mulatota lo miraba desconfiada, pensaba que venían a robarle, al verlo con su pantalón caído la musculosa blanca los tatuajes la cabeza rapada el atadito en las manos y los collares de promesas.
El Rusito no lo reconoció al principio, pensaba que lo estaban engañando, que alguien le estaba haciendo una mala broma, que el Proto le había mandado a su fantasma tembloroso de paco y thinner.
El Protopersona tuvo que recordarle al Rusito las viejas historias que sólo ellos conocían, las noches de alcohol, tabaco y confesión, contar detalles que hacen una vida para que el Rusito se convenciera de que era el Proto y que con unas semanas de buena comida cubana volvería a ser el mismo que siempre conoció. El rusito entre trago y trago fue reconociendo los trazos del Proto bajo el andrajo ojeroso que tenía adelante.
-Pensé que te habías ido a la mierda. Dijo el Rusito, con la calidez que lo caracteriza, mientras el Proto no terminaba un arroz con plátanos a la pimienta verde para seguir con un lomito camagüeyano medio picosón con boniatos y chatinos. –Por donde anduviste esta vez?
-Algo de eso hay, hubo quiero decir, quise decir. Digo, que estuve en el Mictlán. Dijo el Proto seriamente tratando de anudar los tiempos de su mente con el de los sucesos que se le atropellaban. -Me fui a la mierda, en aparte, en parte me llevaron, me levantaron Ruso. Quisieron quebrarme.
-No mames! En el Mictlán? Todo este tiempo? Dijo el Ruso ignorando los ojos llorosos y la voz dramática de su amigo. -Hace más de un año que te nadie sabe una mierda de vos, ni nada y salís con que estuviste en el Mictlán. De verda’ existe esa cosa, Proto? Vos estás pirado de nuevo, mirá en el estado en que estás, mano. Parecés uno de esos que cazaban los nazis y me decís que el Mictlán, que voy a hacer con vos, Proto. Yo le voy a hablar a tu vieja, loco, es esto no te te puede ser…. Dijo el Rusito empezando a tartamudear.
-Calma radicales. Replicó el Proto, queriendo bromear. -No fue todo este tiempo en el Mictlán, Rusito, creeme el que no ha descubierto la gloria del saber escuchar, de respetar la verda’ cuando se le pone enfrente, no será salvo. En el Mictlán estuve tres días nomás, ya te contaré. Ahora la cosa es peor, estuve entre Los elegidos de Dios, y no podés advertirlo. Terminó el Proto en un susurro delicuescente de efectos hipnóticos que había adoptado tras su paso por el Santo Tomás.
-Los Elegidos de Dios, pero si vos sos un patadura y tenés como cincuenta años… de jugar en primera. Dijo el petiso sarcástico, bromeando con las canas del Proto. – Además si te llamó el Diego no te puso ni de aguatero, jua! Porque no te vi ni en el banco, mano.
-No boludo, no son los elegidos de ese D10S. No te estoy hablando de la selección sino de la solución final que está implementando el Gran Carnal. El Proto le mostró un recorte de periódico
-Hijos de puta, y como te cacharon, güey? Te estabas falopeando en la calle? Transando? Que onda?
-Na’ que ver. Me cacharon cuando volvía de estar con el Gran Carnal, eso es lo raro. No se si me confundieron con un croto, esta gente hace limpieza social, son los de la limpia humana desta ciuda’. Reciben una lana del gobierno para tener estos centros abiertos y mostrar la ciudad limpia, los metenahí, nos meten, debo decir, hacinados y esclavos, hambreados… por lo menos no los matan como en Brasil o ciudad Juárez sin ir más lejos. Seguro debe ser un curro como el del las guarderías, la grúas, los teibols, ya da asco.
-En todo lo que hace el gobierno hay un curro atrás, nadie hace calles para que la gente ande sino para llenar su bolsa. Agregó el Proto atacando un Ajiaco con Congrí , haciéndole un daño tremendo al buffet isleño.
-Pará Proto, si te tuvieron todo este tiempo a verdura y palos no te abalances sobre el morfe. Que hay para rato. Vamo’ a hablar con laYasmeini que te puedes quedar acá las noches que quieras, por lo menos mientras yo esté acá. Confidenció el Rusito aludiendo a los arrebatos y enojos de la mulatota cuando el Rusito se hacía el galán con las visitas o alguna de las muchachas de la Bristol.
El Proto estaba débil y subió las escaleras con esfuerzo, apoyado en el rusito y guiados por la Yasmeina se había apiadado mulatonamente cuando se enteró de la historia que había vivido el Proto en este ultimo año y cachito entre la guacha que le rompió el corazón, los deslices del Peusan con el copyleft, la pasada por el Mictlán, la cagada del Gran Carnal, la elección divina del Santo Tomás. Tanta tragedia en una bolsa de huesos y ella tan carnosa que le ablandó el corazón como a una madre y le armó una primorosa piecita en el cuarto de la azotea.
Hasta allá subieron y se quedaron solos los dos amigos, conversando sobre vejámenes y sometimientos, las largas jornadas y la ironía de que el santo Tomás debe ser el santo de los borrachos porque de otra manera no se entiende que ahora que se supo lo de Los Elegidos de Iztapalapa se quieran venir crotos de otras partes del mundo a armar bolsas y broches a México, dicen que por lo menos hay techo y comida, hasta prometen no mearse en la noche si los aceptan.
El Rusito lo ayudó a tenderse en la cama, le aseguró que estaría bien, que llamara si necesitaba algo. -Necesito irme a la mierda, esta vez sí. Dijo un Proto acurrucado en las cobijas. -Esto no es para mi, la inmediatez del blog, la profundidad de mis experiencias, al autoreferencialidad de mi escritura y mi tendencia a la verborragia me desbordan, se vuelven una trampa tramatica, Rusito. No doy más tengo que irme a la mierda, mis problemas me van a seguir a donde vaya. Dijo el Proto espasmando la cabeza suavemente con su canción en mente mirando fijamente la pared. -Quiero tener paz por una vez en la vida.
El Rusito lo arropó, acomodó sus cosas, apagó la luz y entre las sombras le deseó las buenas noches. -Proto, cortála con el tango, no te olvidés que en este carnaval que es nuestra vida somos los personajes, nada más. Que vachaché, otro punto nos escribe. Que duermas bien, y… chan chan!.
-Pinche, Rusito. Dejáme dormir… tengo que prepara’ la vuelta, el país lo necesita.