Los pocos valientes que habían acompañado al Proto y al Gran Carnal por las entrañas chilangas habían llegado al lugar del taponamiento final. Todas los arroyos fecales desembocaban en un colon gigantesco repleto de divertículos taponados de diversos personajes acaparadores. Nuestros valientes desatrancadores habían llegado chapoteando en el barro cloacal, abriéndose paso entre los diques de botellas pet rellenas de un líquido ambarino, fruto de hábito chilango de mear en envases plásticos y arrojarlos donde sea, pensando así que el problema desaparece. El Gran Carnal retomó su tono profesoral.
- Mira, bajo la tierra se esconde una gran amenaza. Te explico, restos de comida, materia fecal y animales muertos flotando sobre una marea de humores humanos van navegando en una lenta digestión hasta fundirse en una plasta oscura y condensada con un nivel de mierdosidad por metro cúbico como no se ha visto en otro lugar del planeta, es por eso que los acaparadores anidan aqui con tanta facilidad.
Explicaba Gran Carnal, haciendo un dibujito en las paredes húmedas y vivientes del sigmoideo chilango.
- Mira, te explico. La acumulación de materia orgánica y vapores sulfhídricos en las profundidades de esta tierra volcánica genera gases metanoicos capaces de hacer volar la ciudat con todo y chilangos, sobre todo si se combinan con una lluviecita y un poco de calor magmático. Es un fenómeno, mira, que en Europa y en casi todos los países del planeta no se presenta, porque acá, no sé porque, pero mira, te explico, hemos juntado los desagües cloacales con los pluviales cuando llueve se colapsa el tubo y así tendremos mil Iztapalapas rebalsando de aguas negras, cada que llueve. No es el momento de crear falsas divisiones entre las entrañas defequeñas y mucho menos pedorristas, que cada cual haga de su culo un pito, pero, mira no se puede cagar más alto que el culo y a cada cual su forma de limpiarse.
El Gran Carnal iba enumerando estadísticas acerca de metros cúbicos, succiones inversas, ratio de drenaje por colonia, hábitos fecales chilangos, relación de baños públicos por esfínteres circulantes. Se quejaba de que gran parte del presupuesto se le va en limpiar las cloacas de la ciudad, pagar por destapar las botellas, vaciar su contenido, aplastar la botella, tapar la botella, embolsar la botella, dejar fluir, desatrancar, laxar, lixiviar y aliviar los ríos de mierda que igual fluyen lentamente bajo esta ciudat, hasta ir secarse en los lagos de Texpopo, dejando un barro salitroso con aspecto de pastel reseco, que ni atrae el turismo, ni suma votos.
- A mí me gusta compartir mis visiones de una ciudat verdeciclica. Mira tengo un sueño que no me deja dormir. Te explico, algun día el lago de Texcaca y Xochimilco, se unirán al Texpopo y haremos un parque verde con ciclovías y andapistas, con baños orgánicos, cada familia tendrá sus esfínteres biosustentables.
Gran Carnal soñaba con un DF de lactobacilos armónicos, mientras la mierda seguía llegando.
Pero ahora, la realidad estaban atrapados en las profundidades de un mictlán gastrico y viviente, no encontraban salida, por un lado, el gran taponamiento acumulativo producido por unos pocos millonarios en un país de carecientes, por el otro el aluvión fecal que seguía produciendo el mundo chilango, amenazaba con ahogarlos, sólo una caverna de gases evitaba que perecieran en una avalancha de mierda. No era momento para ser optimistas ni andarse con estreñimientos.
Mira, la solución –siguió efusivo y epónimo el Gran Carnal- es sumergirnos en estas profundidades y sacar el tapón impuesto por los millonarios aliados con los gobernantes y ya que estamos el Carlos Ahumada de Ateliers para quedarse ellos con toda la mierda de este gran país. Te explico, debemos sacar el tapón y que la mierda fluya, que los PiPoPes y los criaderos de cerdos del golfo de la heroica Perote de la selva, se ocupen de transmutar la mierda en el oro que engrandecerá a México ante los ojos del mundo, por mi panza hablará el esfínter.
Terminó unámico el Gran Carnal enardecido, y se internó hacia la tripa de todas las batallas seguido por el pequeño grupo de fanáticos que chapoteaban infantilmente sobre un barro grumoso cobrando coraje para la inmersión final.
-Hay que dejar que la mierda fluya, decía el GC. Su mirada se volvía soñadora imaginado los slogans de campaña. Imaginando una ciudad Activia con Actis regularis perredismus.
–Mira, que fluya esta ciudat, es mi sueño, decía el Gran Carnal enardecido. El Proto estaba de acuerdo y dispuesto a colaborar, esta vez lucharía junto a los malos del lado de los buenos. Debían tener casa, escudo y canción, Proto mojó sus dedos en el barro y rapidamente pintó signos y marcas en el pecho y la cara de cada uno, dandole a cada uno un nombre de guerra, escogió de entre los barros restos de envases y trapos con los que armó un estandarte, los bautizó a todos como la orden de los Laxantes del fuego sigmoideo, improvisó un himno alusivo.
CORO
Somo’ lo’ negro’, lo’ negro’ sigmoideo’/vamo’ sin asco con pedo’ y con meo’/no no’ asustan ni las grande’ cagada’/a lo sorete’ lo’ sacamo’ a patada’. Somo’ lo’ negro’ lo’ negro’ pedorrista’/limpiamo’ cloaca, canale’ y letrina’/ya la’ narice’ la tenemo’ anestesiada/comemo’ hece’, no’ gusta la cagada.
Gran Carnal y su grupo de valientes se internaron en un lodo viscoso a cumplir con la labor humanitaria de vaciar el vientre chilango. El drenaje de las napas profundas estaba taponada por el Turco Fatah, el Gordo Cagueins, los Azcagadas, los Salibas Pedos, los Caca Sada, acumuladores oportunistas que habían impedido durante años la normal circulación del detritus del sistema, cobijados durante décadas bajo el manto del Revolucionario Intestinal, ahora proliferaban y se desarrollaban de una manera Pancreativa.
Nuestros valientes comenzaron a empujar, pero se resbalaban, los gordos y los millonarios se resistían, se pedorreaban, se retorcían como una bola de serpientes, un monstruo con milcabezaspiernasbrazosculospelosvergaspupos de gobernadores, ricachones, funcionarcorruptos, artistontecedores, periodistractores, familiares, proveedores y amigos del gran poder oscuro y visceral que carcome a este país.
Los carnales empujaban y pugnaban por el fluir y los millonarios se empecinaban en retener. Las fricciones se volvían peligrosas, el aire enrarecido, los vahos fétidos, las fuerzas vanas, el cansancio y el aire viciado los dejó exhaustos, echos mierda, deberían usar el ingenio.
Gran Carnal recordó haber leído en alguna parte, tal vez en un libro, la historia de un hombre que encerrado en el vientre de una ballena encendió fuego y logró salir cuando la ballena estornudó, o algo así. Sus aliados intentaron hacerle notar que no se encontraban precisamente dentro del vientre de una ballena. Pero Gran Carnal ya estaba sacando su encendedor Bic que por supuesto no falló y la explosión de los gases metanoicos acumulados durante siglos provocaron un sismo intestinal de 5.9 en la escala de Richter expulsando a los valientes sigmoideos junto a los millonarios en un mismo lodo todos revolcados que fueron a parar por las riberas del Amacuzac.
Un torrente excrementicio inundó los cauces, los puentes, las barrancas fluyendo hacia Puebla y el golfo, llevando en su interior los signos mutantes de una ciudat empachada.
El Proto y el Gran Carnal habían ido a parar por cerca del antiguo camino a Xingoltepec, los pocos automóviles que pasaban por allí se resistían a llevarlos por el aspecto waterclósico que presentaban, solo un tala-montes ilegal se dignó a pararse y los llevaba con la condición de que fueran colgados del parachoques de su camión, no fuera que se vayan a arruinar los troncos. Viajaron colgados, haciendo slalom por las laderas, felices y cantando la mierda se les fue secando y les caía como un fino polvo deshecho por el viento que dejaba atrás la pesadilla nocturna y fecal.
Llegaron a la Delegación de Zaragoza y allí los dejó el camión.
Gran Carnal se identificó con el poli de la entrada, el poli se cuadró y los hicieron pasar a bañarse, en minutos llegó un helicóptero con ropa limpia para el Gran Carnal. El Proto se vistió con un uniforme naranja de los de limpia, que no le sentaba tan mal, salió a la terraza a fumar un cigarro. La ciudad olía a limpio, el aire se sentía puro como un niño, fresco como el rocío de la mañana, desde la terraza se veían avenida Zaragoza, el metro elevado, se alcanzaban a ver los cerros, el Chiquihuite, los dobles pisos y los nudos viales se recortaban fluidamente sobre los bosques de las lomas del poniente.
Un alivio generalizado se percibía en la circulación chilanga, en las sonrisas que adornaban las caras defeñas.
El Proto quiso aprovechar la oportunidad para ver si el Gran Carnal después de lo que habían pasado, le daba una mano con los papeles. Gran Carnal salió con su comitiva, llevaba un traje oscuro, una impecable camisa blanca y la corbata amarilla, olía a Vetiver, le habían traído hasta el reloj, Gran Carnal se dirigió muy decidido hacia el helicóptero, el Proto se acercó, conversaron unos minutos mientras las aspas de la aeronave comenzaban a girar lentamente.
El Gran Carnal le dijo, ya subiendo al helicóptero. –Mira Proto, ese es un tema federal, son jurisprudencias distintas y en el alcance de mi gestión actual no reconoceré al espurio con ninguna de mis acciones, omisiones o declaraciones. Mucho menos después de lo que hemos pasado, mira, tu lo has visto, y no es casualidad que se llame FeCal. Mejor vete a Migraciones, mano y si no te arreglan el asunto, cuando sea presidente, me vienes a buscar. Terminó Gran Carnal subiéndose los anteojos y abrochandose el cinturón.
Proto no le dejó cerrar la puerta y le preguntó desesperado que si estaba pensando ser presidente en el próximo período o en el 2012? que pasaría con Andres Manuel? que hacía mientras tanto, si no le daban bola en la migra? El helicóptero empezó a moverse, el rugido de las aspas y el viento se llevaron las ultimas palabras de Gran Carnal.
El helicóptero comenzó a tomar altura y el Proto se alejó sacudido por el viento, sentía que lo había cagado nuevamente, víctima de su destino, presa de su desgracia, héroe anónimo y peristáltico de los polidivertículos chilangos.
Una cruda realidad, la noche de muertos termina en una mañana de desilusión.
[...] la verda’ cuando se le pone enfrente, no será salvo. En el Mictlán estuve tres días nomás, ya te contaré. Ahora la cosa es peor, estuve entre Los elegidos de Dios, y no podés advertirlo. Terminó el [...]
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